Sirius Black
Sirius Black nació el 3 de noviembre de 1959 dentro de una de las familias de sangre pura más antiguas, ricas y orgullosas del mundo mágico británico. Era el hijo mayor de Orion Black y Walburga Black, y dos años después nació su hermano menor, Regulus Arcturus Black. La familia vivía en el número 12 de Grimmauld Place, en Londres, una casa que llevaba generaciones en manos de los Black y que reflejaba perfectamente sus ideas sobre el linaje y la superioridad de la sangre mágica. El propio árbol genealógico elaborado por Rowling sitúa su nacimiento en 1959, mientras que la página oficial confirmó posteriormente que su cumpleaños era el 3 de noviembre.
Los Black formaban parte de los llamados Veintiocho Sagrados, familias que presumían de haber mantenido su sangre libre de antepasados muggles. Sin embargo, Rowling explicó posteriormente que la idea de la pureza de sangre era mucho más una declaración ideológica y social que una realidad biológica. En una comunidad mágica tan pequeña, era prácticamente imposible que aquellas familias no tuvieran algún antepasado muggle en algún punto de su historia.
También existía entre los Black la costumbre de poner a sus hijos nombres relacionados con estrellas y constelaciones. Sirius recibió el nombre de Sirius, la estrella más brillante del cielo nocturno, y ni siquiera fue el primero de su familia en llevarlo. Rowling explicó que esta tradición de nombres reflejaba, de alguna manera, el orgullo y las elevadas aspiraciones de los Black.
Pero desde muy joven Sirius resultó ser completamente diferente de aquello que sus padres esperaban.
Su familia admiraba las viejas ideas de supremacía de sangre y veía con desprecio a los muggles, a los nacidos de muggles y a cualquiera que se relacionara con ellos. Sirius rechazó progresivamente todo aquello. Incluso su afición por las motocicletas, una tecnología muggle, enfurecía a sus padres. Rowling señaló específicamente que el amor de Sirius por las motos irritaba profundamente a sus familiares más extremistas.
La gran ruptura llegó cuando entró en Hogwarts.
Hogwarts y el nacimiento de los Merodeadores
En septiembre de 1971, Sirius subió al Expreso de Hogwarts y allí encontró a la persona que terminaría convirtiéndose prácticamente en su hermano: James Potter.
Ambos conectaron enseguida. Eran inteligentes, seguros de sí mismos, rebeldes y tenían una gran facilidad para meterse en problemas. Para Sirius, además, James representaba algo que nunca había tenido en casa: una familia que no juzgaba a las personas por su apellido o por su sangre.
La primera gran rebelión contra los Black ocurrió durante la Selección. Mientras prácticamente toda su familia había pertenecido a Slytherin, Sirius fue enviado a Gryffindor. La página oficial lo presenta precisamente como una de las grandes rupturas con la tradición familiar.
Poco después, Sirius y James entablaron amistad con Remus Lupin. Rowling describe a James y Sirius como dos muchachos alegres, seguros y rebeldes que apreciaron rápidamente el humor tranquilo y la bondad de Remus. Fue este último quien facilitó que Peter Pettigrew, mucho menos brillante y seguro que ellos, terminara integrado en el grupo. Los cuatro acabaron siendo inseparables.
Sin embargo, Sirius no fue precisamente un estudiante ejemplar.
James y él eran extraordinariamente inteligentes, pero también arrogantes y capaces de ser crueles. Su principal rival fue Severus Snape, a quien acosaron repetidamente durante sus años escolares. Remus desaprobaba aquel comportamiento, aunque reconocería posteriormente que muchas veces no tuvo el valor de enfrentarse a sus amigos y detenerlos.
Uno de los peores episodios de Sirius durante esa época ocurrió cuando descubrió que Snape sospechaba del secreto de Remus. Sirius le explicó cómo pasar junto al Sauce Boxeador para llegar hasta la Casa de los Gritos, sabiendo que aquella noche Remus se encontraría allí transformado en hombre lobo. James comprendió el peligro y evitó que Snape llegara hasta él. El episodio demuestra una de las facetas más problemáticas del Sirius adolescente: podía ser extremadamente leal con sus amigos y, al mismo tiempo, impulsivo hasta el punto de poner a otra persona en peligro.
Pero precisamente el secreto de Remus daría origen a una de las mayores hazañas mágicas de Sirius.
James y Sirius dedujeron durante su segundo año que Remus era un hombre lobo. En lugar de abandonarlo, decidieron buscar una forma de acompañarlo durante sus transformaciones. Durante años estudiaron magia avanzada y finalmente James, Sirius y Peter consiguieron convertirse en animagos sin registrar. Para su quinto año habían logrado dominar una transformación que normalmente requería enorme talento y preparación.
Sirius podía transformarse en un enorme perro negro de pelo largo, razón por la que recibió el apodo de Padfoot, traducido habitualmente como Canuto. James se transformaba en ciervo y era Prongs; Peter, en rata y era Wormtail; Remus, naturalmente, era Moony.
En sus formas animales podían acompañar a Remus sin correr el mismo peligro que sufriría un humano frente a un hombre lobo.
Aquellas escapadas llevaron a los cuatro a explorar Hogwarts y sus alrededores con una profundidad extraordinaria. Conocieron pasadizos secretos, caminos ocultos y prácticamente todos los rincones del castillo. Todo ese conocimiento terminó convertido en una de sus creaciones más importantes, el Mapa del Merodeador, capaz de representar Hogwarts y mostrar en tiempo real la posición de las personas que se encontraban en su interior. Rowling añadió posteriormente que el mapa terminó confiscado por Argus Filch durante el último año de los cuatro amigos.
La ruptura definitiva con su familia
Mientras Sirius encontraba una nueva familia en Hogwarts, su relación con los Black empeoraba.
Regulus seguía el camino que sus padres esperaban. Entró en Slytherin, aceptó las ideas familiares y terminó aproximándose al movimiento de Voldemort. Sirius recordaría después que constantemente le decían que Regulus era un hijo mucho mejor que él.
Finalmente, cuando tenía dieciséis años, Sirius no soportó más la vida en Grimmauld Place y huyó de casa.
Se refugió con James. Los padres de James lo recibieron como si fuera un segundo hijo, algo que Sirius jamás olvidó. Aquello terminó de convertir a James en el hermano que él mismo había elegido. Su tío Alphard Black también lo ayudó dejándole una cantidad considerable de oro, gesto por el que Alphard fue posteriormente eliminado del árbol genealógico familiar. Walburga hizo exactamente lo mismo con Sirius: su nombre fue quemado del tapiz de los Black.
Sirius había perdido oficialmente a su familia de nacimiento, pero para entonces ya había encontrado otra.
James, la motocicleta y la primera guerra contra Voldemort
Después de abandonar Hogwarts, Sirius y sus amigos entraron en un mundo que se encontraba en plena guerra.
Voldemort acumulaba poder y la resistencia más importante contra él era la Orden del Fénix, creada por Albus Dumbledore. Rowling confirmó posteriormente que los cuatro Merodeadores terminaron vinculados a la organización después de dejar el colegio.
Existe incluso una pequeña aventura de Sirius y James escrita directamente por Rowling fuera de las siete novelas.
En 2008, la autora escribió una historia de aproximadamente 800 palabras, ambientada unos tres años antes del nacimiento de Harry. En ella, dos policías muggles persiguen una motocicleta que circula a enorme velocidad. Sus ocupantes son James Potter y Sirius Black. La situación termina complicándose cuando aparecen varios hombres montados en escobas que también los persiguen, y James y Sirius utilizan magia para escapar. La historia muestra perfectamente cómo eran en aquellos años: jóvenes, temerarios, bromistas y ya metidos en los problemas de la primera guerra mágica.
La motocicleta se convertiría en uno de los objetos más relacionados con Sirius.
Cuando James se casó con Lily Evans, Sirius fue su padrino de boda. Rowling aclaró además que Sirius nunca llegó a casarse; según comentó, estaba demasiado ocupado siendo un gran rebelde para pensar en ello. Cuando nació Harry, James y Lily eligieron a Sirius como padrino de su hijo.
Para Sirius aquello era mucho más que un título. Harry era el hijo de la persona que consideraba su hermano.
El error que cambió su vida
En 1981 la guerra había alcanzado su momento más peligroso.
Voldemort estaba buscando a los Potter y Dumbledore recomendó protegerlos mediante el Encantamiento Fidelius, una magia capaz de ocultar un secreto dentro de una persona conocida como Guardián del Secreto. Mientras ese guardián no revelara voluntariamente la información, nadie podía obtenerla mediante tortura o magia.
Todo el mundo esperaba que Sirius fuera el elegido.
Pero Sirius tuvo una idea que parecía brillante.
Pensó que Voldemort asumiría precisamente que él era el Guardián del Secreto y trataría de capturarlo. Por eso convenció a James y Lily para utilizar en secreto a Peter Pettigrew. Sirius actuaría como señuelo, mientras Peter, a quien consideraban demasiado insignificante para levantar sospechas, guardaría la verdadera ubicación de los Potter.
Fue un error devastador.
Peter ya trabajaba para Voldemort.
El 31 de octubre de 1981, Pettigrew reveló el escondite de los Potter. Voldemort llegó hasta su casa en Godric’s Hollow y asesinó a James y Lily antes de intentar matar a Harry.
Cuando Sirius comprendió lo ocurrido supo inmediatamente quién los había traicionado.
Llegó a Godric’s Hollow y encontró a Harry vivo entre las ruinas. Quiso hacerse cargo de él por ser su padrino, pero Hagrid había recibido órdenes de Dumbledore de llevar al niño con sus familiares. Sirius le entregó entonces su motocicleta voladora para que pudiera transportar a Harry y se marchó a buscar a Peter.
Aquella decisión destruiría los siguientes doce años de su vida.
La traición de Pettigrew y Azkaban
Sirius encontró a Peter en una calle llena de muggles.
Peter comenzó a gritar públicamente que Sirius había traicionado a James y Lily. Después provocó una enorme explosión que mató a doce muggles, se cortó un dedo para fingir su propia muerte y escapó transformándose en rata.
Cuando las autoridades llegaron encontraron destrucción, cadáveres, un dedo de Pettigrew y a Sirius en medio de la escena.
Todo parecía evidente.
El miembro rebelde de una familia asociada con las Artes Oscuras había sido supuestamente el Guardián del Secreto de los Potter. James y Lily estaban muertos. Pettigrew aparentemente también. Doce muggles habían fallecido.
Sirius fue enviado a Azkaban sin un juicio que pudiera descubrir la verdad.
Tenía alrededor de veintidós años.
Permaneció allí durante aproximadamente doce años.
Los dementores destruían lentamente la felicidad y la esperanza de los prisioneros, pero Sirius encontró una forma extraña de conservar la cordura. Sabía que era inocente. Aquella certeza no era un pensamiento feliz que los dementores pudieran arrebatarle, pero le permitía recordar quién era.
Además, podía transformarse en perro.
Los dementores percibían con mucha menor claridad sus emociones cuando adoptaba su forma animal, lo que le permitía soportar mejor su presencia.
Entonces ocurrió algo completamente inesperado.
La fotografía que lo cambió todo
En 1993, Sirius vio en El Profeta una fotografía de la familia Weasley tomada durante unas vacaciones en Egipto.
Allí estaba Ron.
Y junto a él aparecía su rata, Scabbers.
Sirius reconoció inmediatamente a Peter Pettigrew por una característica imposible de confundir: le faltaba un dedo.
Comprendió que Peter llevaba años escondido dentro de una familia mágica y que ahora se encontraba cerca de Harry en Hogwarts.
Por primera vez en doce años tuvo un objetivo concreto.
Se transformó en perro y consiguió escapar de Azkaban, convirtiéndose en uno de los fugitivos más buscados del mundo mágico. Su capacidad de convertirse en animal había permanecido en secreto incluso para las autoridades.
El Ministerio interpretó su fuga de manera completamente diferente. Creyeron que el supuesto asesino que había entregado a los Potter quería terminar el trabajo que Voldemort había dejado incompleto y matar a Harry.
En realidad, Sirius estaba intentando protegerlo.
Durante meses permaneció cerca de Hogwarts, tratando de encontrar a Pettigrew. Incluso consiguió entrar en el castillo. También comenzó a vigilar a Harry y le envió anónimamente una Saeta de Fuego.
La verdad terminó saliendo a la luz en la Casa de los Gritos.
Allí, Sirius y Remus explicaron a Harry, Ron y Hermione quién era realmente Scabbers. Peter se vio obligado a recuperar su forma humana y confesó su traición.
Por unas horas pareció que Sirius finalmente recuperaría su libertad.
Pero Remus olvidó tomar su poción matalobos. La luna llena provocó su transformación, Peter aprovechó el caos para convertirse otra vez en rata y huyó.
Sin Pettigrew, Sirius volvía a no tener pruebas.
Los dementores estuvieron a punto de administrarle el Beso, pero Harry y Hermione utilizaron el giratiempo para salvarlo. Harry produjo un poderoso Patronus y después Sirius escapó sobre Buckbeak, el hipogrifo condenado a muerte.
Seguía siendo un fugitivo, pero había recuperado algo mucho más importante.
Harry ya sabía la verdad.
El padrino de Harry
A partir de entonces comenzó a desarrollarse la relación que Sirius habría querido tener con Harry desde que era un bebé.
Durante el cuarto año de Harry mantuvieron contacto mediante cartas. Cuando Sirius comprendió que algo peligroso estaba ocurriendo alrededor de su ahijado regresó clandestinamente a Gran Bretaña, incluso sabiendo que podían capturarlo. Durante un tiempo vivió escondido en una cueva cerca de Hogsmeade, acompañado de Buckbeak y alimentándose incluso de ratas para permanecer cerca de Harry.
Rowling había considerado originalmente darle otro escondite, pero finalmente eligió aquella existencia miserable en la cueva para el fugitivo.
Cuando Voldemort regresó al final del Torneo de los Tres Magos, Sirius volvió inmediatamente a colaborar con Dumbledore.
La Orden del Fénix fue reorganizada.
Y Sirius ofreció aquello que probablemente más odiaba poseer: la casa de su infancia.
El número 12 de Grimmauld Place se convirtió en el cuartel general de la Orden.
El regreso a Grimmauld Place
Para Sirius, volver a aquella casa fue casi otra prisión.
Seguía siendo buscado por el Ministerio y apenas podía salir. Estaba encerrado dentro del lugar que representaba todo aquello que había rechazado durante su adolescencia, acompañado además por Kreacher, el viejo elfo doméstico que veneraba a Walburga Black y despreciaba a Sirius.
Aquella situación sacó a la superficie muchos de sus defectos.
Sirius era valiente, generoso y profundamente leal, pero también podía ser orgulloso, impaciente y cruel. Trataba a Kreacher con enorme desprecio porque veía en él una extensión de su familia. Dumbledore señalaría posteriormente que ese comportamiento tuvo consecuencias muy graves.
Su relación con Harry también era compleja.
Lo quería sinceramente y estaba dispuesto a arriesgar su vida por él, pero después de pasar doce años encerrado había perdido buena parte de su juventud. En ocasiones trataba a Harry más como un compañero que como un hijo y parecía buscar en él al James que había perdido. La propia página oficial describe ese periodo como una especie de desarrollo emocional detenido provocado por su encarcelamiento tan joven.
A pesar de ello, Sirius se convirtió en una de las pocas figuras adultas con las que Harry podía hablar abiertamente.
Y esa relación sería precisamente utilizada por Voldemort.
El Departamento de Misterios
Voldemort descubrió la conexión mental que existía entre él y Harry y la utilizó para implantar una visión falsa.
Harry creyó ver a Sirius siendo torturado en el Departamento de Misterios.
Intentó comprobarlo utilizando la red Flu, pero Kreacher, resentido con Sirius y manipulado por los Malfoy, hizo creer a Harry que su padrino había desaparecido.
Harry partió hacia Londres junto a sus amigos.
Era una trampa.
Cuando Sirius descubrió lo sucedido, salió de Grimmauld Place junto con otros miembros de la Orden para rescatarlo.
Aquello era precisamente lo que había deseado durante meses: volver a luchar.
En la Cámara de la Muerte del Departamento de Misterios se enfrentó a varios mortífagos. Finalmente terminó combatiendo contra su propia prima, Bellatrix Lestrange.
Sirius incluso se burló de ella mientras peleaban.
Entonces Bellatrix lo alcanzó con un hechizo.
Sirius perdió el equilibrio y cayó a través de un misterioso velo situado en el centro de la cámara.
Nunca regresó.
La web oficial atribuye su muerte a Bellatrix, pero conviene aclarar un detalle que las películas suelen hacer olvidar: en la novela no se establece que Bellatrix lo mate con Avada Kedavra. Lo que sabemos es que su hechizo alcanza a Sirius y provoca que caiga detrás del velo, tras lo cual desaparece definitivamente.
Sirius murió en 1996, con apenas treinta y seis años.
Rowling ha contado que sabía desde hacía mucho tiempo que el personaje moriría, pero aun así terminó llorando después de escribir el capítulo Beyond the Veil.
Lo que Sirius dejó atrás
Sirius había sido el último varón de la línea principal de los Black.
No tuvo esposa ni hijos.
Su testamento dejó sus propiedades a Harry, incluyendo el número 12 de Grimmauld Place. De una manera extraña, el muchacho que había sido expulsado simbólicamente de aquella familia terminó siendo quien decidió el destino de su casa ancestral.
Pero su verdadero legado fue mucho más personal.
Sirius había demostrado que el apellido con el que una persona nace no determina quién debe convertirse.
Nació dentro de una familia obsesionada con la pureza de sangre y terminó luchando contra Voldemort. Su hermano siguió inicialmente el camino contrario, aunque años después Harry descubriría que Regulus también había terminado rebelándose contra el Señor Tenebroso.
Sirius nunca llegó a conocer esa parte de la historia de su hermano.
También dejó atrás la complicada amistad de los Merodeadores. James había muerto. Peter los había traicionado. Sirius había pasado doce años en prisión y Remus sería el último de aquellos cuatro amigos en sobrevivir durante un breve periodo más.
Su vínculo con Harry, sin embargo, continuó incluso después de su muerte.
Durante la batalla final contra Voldemort, cuando Harry utilizó la Piedra de la Resurrección antes de caminar hacia el Bosque Prohibido, Sirius apareció junto a James, Lily y Remus. No volvió realmente a la vida, pero permaneció junto a su ahijado mientras Harry avanzaba hacia aquello que creía que sería su propia muerte.
Y años después Harry mantuvo vivo su nombre.
Su primer hijo recibió el nombre de James Sirius Potter, en recuerdo de su padre y de su padrino. La página oficial también confirmó posteriormente que James Sirius heredó algo de la inclinación de ambos por causar problemas e incluso consiguió apoderarse del Mapa del Merodeador.
Sirius Black fue, por tanto, mucho más que el fugitivo presentado al comienzo de El prisionero de Azkaban. Fue un muchacho que rechazó la ideología de su propia familia, un estudiante extraordinariamente brillante pero también arrogante y a veces cruel, un amigo capaz de aprender una de las transformaciones mágicas más difíciles simplemente para acompañar a Remus, un rebelde que luchó contra Voldemort, un hombre condenado injustamente durante doce años y, finalmente, alguien que encontró en Harry una última oportunidad de recuperar la familia que había perdido.
Su mayor virtud y su mayor defecto probablemente nacían del mismo lugar.
Sirius amaba con enorme intensidad.
Por James, por sus amigos y por Harry era capaz de arriesgar prácticamente cualquier cosa. Pero esa misma impulsividad que lo hacía valiente también lo llevaba a actuar sin medir siempre las consecuencias. Su vida estuvo marcada una y otra vez por esas decisiones: convertirse ilegalmente en animago, desafiar a su familia, sugerir a Peter como Guardián del Secreto, perseguirlo después de la muerte de los Potter y salir finalmente de Grimmauld Place para rescatar a Harry.
Y quizá por eso su historia termina siendo una de las más trágicas de la saga. Después de escapar de la familia que detestaba, Sirius pasó doce años encerrado por un crimen que no había cometido. Cuando finalmente encontró a Harry y comenzó a construir con él la familia que ambos necesitaban, tuvo que volver a vivir escondido. Y cuando por fin abandonó ese encierro para protegerlo, murió haciéndolo.